domingo, 18 de junio de 2017

* Tesoros de Sabiduría; Don Roberto-11 *

***Linda noche de Domingo para todos.

Continuamos con el gran trabajo de Don Roberto Assagioli, hoy una interesante clasificación de la evolución del alma, de la búsqueda interior, de los estadíos cuan edades, y la descripción de esos estadíos. En el final un curioso dato =que pude corroborar con una persona= que refleja el milagro del poder del Espíritu obrando *consciente* en el cuerpo físico, aunque esa increíble transformación no alcance a sostenerse ya que hacia el final de la vida física, quedará poco tiempo para alcanzar el suficiente grado de evolución espiritual, y finalmente la muerte física concluya cumpliendo con su tarea irremediable e inevitable para todo mortal.

Mas no ha de ser la finalidad provocar el milagro de la inmortalidad física, sino más bien, y felizmente, la eternidad de la escencia que se libera.
Ante ésto que es lógico e inmodificable, deberemos darnos cuenta que lo ideal no es llegar a los 80 años para recién darse cuenta de muchas cosas...¡¡¡es ahora!!, ¡¡¡es ayer!! ¡¡cuanto antes!!...porque cuanto antes iniciemos esa necesaria transformación interior, más tiempo ganaremos para grados de evolución que dependen...del tiempo.

Y ante ésta cuestión que se parece a una carrera contra reloj no hemos comprendido que, el miedo que genera la certeza de la muerte priva al ser humano de descubrir que el tiempo mal invertido es la muerte de la escencia. Por ahí pasa la trampa..., nuestro cuerpo físico se va muriendo a cada minuto que avanza el tiempo, a cada día, a cada hora, a cada año...y vemos la vida como algo que se va a terminar pero no advertimos que mientras se nos va muriendo el cuerpo lentamente y sin que nos demos cuenta, disponemos del mismo tiempo para lo inverso...es decir para hacer crecer al alma, al Espíritu, a esa consciencia que necesita del tiempo de vida en el cual se muere el cuerpo... para eternizarse cuando ya no dependa más de él..

Aunque parezca un juego de palabras creo que se entiende lo que quiero decir; a medida que el cuerpo se nos va muriendo, en lugar de quedarnos con eso debemos hacer *vivir* al Espíritu para que crezca, cobre fuerza y asuma su inmortalidad cuando ese cuerpo fenezca. No ha de importarnos entonces la muerte, tal como lo decía Cristo, y la trampa es entonces revertida.
Mientras *vivimos* creemos que evolucionamos a medida que crecemos sin embargo estamos muriendo, la *evolución* que no puede ser *matada* es la del Espíritu si es que hacemos contacto con Él.

Por eso los años de *vivir muriendo* que nos toque con nuestro *envase* deben ser aprovechados al máximo para preparar a nuestro *invencible e inmortal compañero* a estar despierto cuando llegue su *liberación*.
Porque *Ése* somos...y no *éste* que creemos ser...

Milagroso es entonces que mientras nuestro cuerpo vive muriéndose...quien se manifieste sea nuestro Espíritu, aquí...en el gran terreno de batalla...lleno de trampas..., la mejor escuela en la cual nos han metido para hacernos *fracasar*, pues la batalla no es contra cuerpos...es contra *entidades* que no sólo están afuera y no les vemos...también dentro nuestro y que son en definitiva los mecanismos mentales que jalan nuestra evolución y nos hacen desaprovechar éste valiosísimo tiempo que disponemos.

Hoy, aquí y ahora, no mañana..qué digo...¡¡¡ayer!! cuanto antes...despleguemos esas blancas y luminosas alas...las de nuestro bendito Espíritu, que viva hoy, ese es el verdadero milagro..







El despertar espiritual

-Fases y crisis del desarrollo espiritual

Si consideramos, aunque sólo sea superficialmente, todas las personas que nos rodean, enseguida nos daremos cuenta de que no se encuentran en el mismo grado de desarrollo psicológico y espiritual. Es fácil constatar que algunas de ellas se encuentran aún en un estadio primitivo, casi salvaje; otras están algo más avanzadas; otras están todavía más evolucionadas; y, finalmente, también hay algunas, aunque en número muy reducido, que han trascendido la normalidad humana y se aproximan o han alcanzado un estado súper humano y espiritual.

No nos detendremos a estudiar las posibles causas de estas diferencias. Es un problema muy interesante, pero se sale de nuestro tema. Sin embargo, sean cuales sean las causas de estas diferencias, tal diversidad de desarrollo interior entre los hombres es útil e incluso diría que necesaria.
Esta diversidad da ocasión a los diferentes tipos de relación entre los individuos: relación de autoridad y de obediencia, de enseñanza y de aprendizaje, de opresión y de rebelión, que dan lugar a experiencias fecundas.

En una humanidad en la que todos se encontrasen en el mismo nivel, estas acciones y reacciones vitales no existirían; la vida sería mucho más sencilla, pero también más monótona, menos estimulante, menos interesante, más aburrida y, en gran parte, fracasaría en su propósito.
Para el estudio de los diferentes estadios del desarrollo espiritual podemos encontrar una buena guía en el principio de analogía, tan valorado por los antiguos pero actualmente demasiado olvidado y abandonado.

Es cierto que este principio da fácilmente lugar a interpretaciones fantasiosas y a deducciones arbitrarias, pero cuando se utiliza adecuadamente y con discriminación, puede proporcionar la clave de muchos secretos de la naturaleza y del alma.
En nuestro caso, la utilización de esta *clave* no es difícil y es muy esclarecedora.

-La analogía existente entre la psicología del niño y la de los individuos y pueblos primitivos es evidente y ha sido señalada con frecuencia.

-Los niños, al igual que los seres primitivos, son simples, impulsivos, curiosos, se distraen con facilidad y viven sólo el presente. Son sencillos y emocionales, pero sus sentimientos, aunque intensos, son poco profundos y breves.

-Carecen de moralidad, porque no tienen desarrollado el sentido de la responsabilidad, son muy proclives a una crueldad inconsciente y tienden a dotar de personificación a los objetos y a las fuerzas naturales.

-Su responsabilidad es rudimentaria y no se perciben netamente diferenciados del mundo que les circunda.

En un estadio un poco más avanzado, encontramos por un lado a muchachos algo más maduros y, por otro, a almas de una edad interior correspondiente, las cuales aparecen en su aspecto mas típico al inicio de las grandes civilizaciones.
Recordemos, por ejemplo, a los hombres de la primitiva época védica en la India; o a los del período homérico en Grecia, con su fresco sentido poético y su sencillez, con su vivo sentido de infantil comunión con la naturaleza, y con sus dioses un tanto infantiles que eran inicialmente la personificación de fuerzas naturales y de pasiones humanas para, después, ir gradualmente elevándose hasta simbolizar altos principios espirituales.

Antes de iniciar este análisis, convendría recordar que tanto en cada edad del cuerpo y del alma como en cada tipo psicológico o en cada manifestación humana, debemos diferenciar los aspectos superiores e inferiores del mismo principio y cualidad.
Así, en las almas primitivas encontramos cualidades inferiores de rudeza y de violencia, una cierta barbarie, una inteligencia de tipo primitivo, una cierta astucia y tendencia al engaño, un cándido egoísmo y una escasa sensibilidad ante el sufrimiento ajeno.

Muchos de estos caracteres se pueden encontrar, más o menos acentuados, en los héroes homéricos descritos en la Ilíada.
Los aspectos superiores de esta edad psicológica fueron descritos por los poetas de la Edad de Oro, a saber: la pureza, la inocencia, la naturalidad, la docilidad, la devoción y la obediencia a los dioses o una infantil confianza en Dios. 
En nuestra civilización no encontramos a demasiados hombres de este tipo; tenemos que buscarlos entre los criados fieles, los devotos de una religión y con más frecuencia, entre la gente del campo o de la montaña.

Estos hombres se desarrollan principalmente a través de una actividad externa, con la cual adquieren experiencia, desarrollan su mente y adquieren cualidades morales, como la sabiduría, la constancia, el valor o el sacrificio. Para ellos, el principal ideal, su línea de conducta, se encuentra en la devoción, la fidelidad y la obediencia a Dios o a los dioses, a sus superiores, a los preceptos morales y religiosos, y a las leyes establecidas.
Pero los hombres no pueden, ni deben, permanecer siempre en este estadio infantil.

Su desarrollo está refrendado, al igual que sucede con la adolescencia, por una serie de contrastes y de conflictos.

-En el ámbito moral tiene lugar con el inicio de la reflexión crítica, que hace surgir problemas y dudas. Los principios inculcados y las teorías dominantes ya no son aceptados sin discusión. La mente les pide sus credenciales, exige saber su origen, sus bases y su concordancia con los hechos.

-En la vertiente emotiva se produce una intensificación y una complicación de los sentimientos, con la irrupción de nuevas pasiones.

-En la vertiente activa encontramos un vehemente deseo de independencia, una feroz rebelión contra los *dioses* y contra cualquier tipo de autoridad. Es el estadio titánico y prometéico. Hallamos también una acentuación de la autoconciencia y de la autoafirmación que, a menudo, tiende a la introspección subjetiva y es la principal característica de la actitud romántica.
Éste es un estadio inarmónico y caótico, tan penoso y esforzado para quien lo vive como incómodo y de difícil trato por parte de los demás.
Los aspectos inferiores de esta edad del alma son:

-los de un exceso de autoafirmación,
-impulsos destructivos,
-anarquía,
-fanatismo,
-orgullo,
-intransigencia,
-tendencias extremistas,
-intolerancia y
-falta de respeto y de compresión hacia los demás.

Por otra parte, los aspectos superiores son:

-el idealismo,
-el espíritu de sacrificio por una causa,
-la generosidad,
-el valor,
-la audacia,
-la apreciación de la belleza,
-el sentido del honor y, en general, todas las cualidades inherentes a una actitud y a una conducta caballerosa.

El Dharma de esta edad;

-es el desarrollo de la mente y de los poderes morales autónomos,
-la afirmación de la autoconciencia y de
-la independencia espiritual,
-el estudio de la vida y
-la adquisición de una mayor experiencia,
-y la consagración activa a un ideal o a una causa que no es ya aceptada externamente, sino que es sentida en el interior y a la cual el individuo se adhiere libremente.

Actualmente, muchos hombres se encuentran en este estadio y alguna de las características enumeradas pueden ser aplicadas a la mentalidad de la mayoría de nuestros contemporáneos. Basta con recordar la rápida disolución de las viejas tradiciones y formas, las inquietudes, el individualismo crítico y la actitud rebelde que ahora prevalece.
Observemos ahora las características del alma adulta.

-Si comparamos al hombre o a la mujer adultos con los jóvenes, nos daremos cuenta que ha habido una disminución gradual de la exuberancia vital y de la efervescencia emotiva, habiéndose producido paralelamente un crecimiento de las facultades mentales y racionales.

-El estado caótico, los cambios rápidos y las oscilaciones entre los extremos han cedido lugar a un cierto orden: la personalidad se ha formado y se ha consolidado.

-También este estadio posee sus aspectos inferiores y superiores. Los primeros consisten sobre todo en un exceso de limitaciones, en el endurecimiento, en la aridez.

-El contacto con las duras *realidades* de la vida, las luchas, las desilusiones y los fracasos han destruido los sueños generosos, derribando el entusiasmo, y ponen a prueba la fe del individuo.

-De este modo puede llegar a producirse una reacción de escepticismo y de descontento, que puede llegar hasta el cinismo. El desarrollo de la mente, la cual es también un instrumento necesario, trae consigo peligros como el exceso de criticismo y la cristalización intelectual, que obstaculizan o destruyen la conciencia de lo Real.
El dejarse absorber por los intereses prácticos y los deberes personales, puede conducir fácilmente al separatismo, a una indebida afirmación del yo personal y al egoísmo.

Los aspectos superiores de esta edad psicológica pueden resumirse en tres palabras:

-armonía,
-equilibrio
-y eficiencia.

Durante este período, el hombre es capaz de conseguir el equilibrio entre el espíritu y la forma: la personalidad, ya formada y perfeccionada, deviene en un instrumento de expresión del yo, bien formado, construido y resistente, pero todavía suficientemente fluido.
Es entonces cuando la persona está preparada para actuar en el mundo la voluntad del Espíritu.
Esta edad, aparentemente más estática y libre de crisis tumultuosas es, sin embargo, una *edad crítica* a nivel espiritual: es el punto donde los caminos se separan, es el momento de la elección que decidirá el futuro del alma.

Si el proceso de endurecimiento y de cristalización se realiza sin ser contrastado y la forma va prevaleciendo cada vez más sobre el lado vital y espiritual, inevitablemente, sobreviene la vejez con sus aspectos negativos de osificación, de debilitamiento, de egocentrismo, de gradual segregación de la vida circunstante... y si este proceso no es interrumpido por la intervención de alguna fuerza equilibradora, suele degenerar en una total ausencia de responsabilidad y en un aislamiento egoísta que puede culminar en la muerte espiritual, de la misma forma en que la senilidad culmina en la muerte física.

Afortunadamente, no es raro que intervengan otros factores que detienen la caída de la personalidad por esta pendiente y la hacen regresar, suave o violentamente, hacia una vía ascendente, librándola de las ilusiones y de los apegos de la vida *normal*, y poniéndola en contacto con su Espíritu.
Cuando esto sucede se puede observar un hecho extraño; extraño sólo si lo consideramos bajo un punto de vista ordinario. Una nueva sensación de poder, de fervor y de eficiencia invade a estos hombres; es como una especie de rejuvenecimiento, una nueva juventud interna cuyas mejores cualidades se suman, sin sustituirlas, a las de la edad madura.

Este hecho suele conllevar una interesante correspondencia física, ya que en algunos casos de personas robustas con más de ochenta años de edad se ha podido observar el inicio de una tercera dentición, una tentativa muy parcial, pero significativa, de la naturaleza hacia una renovación física. En tales casos no pasa de ser un mero inicio, ya que no existe un correspondiente rejuvenecimiento psicológico y espiritual para sostenerlo.

Gilgamesh***

6 comentarios :

Águila Solitaria dijo...

GILGAAA MUY BUENO HAY UN DISCURSO EN LA ONU DEL GRAN JOSE MUJICA QUE DICE ESO QUE SE NOS PASA LA VIDA Y CON 80AÑOS HASTA EL ARROOOOOZ JAJA OJO DN GILGAAA VAYA ENSAYO EL TUYO TAMBIEN EXCELENTE PERO DE LOS TOP TEN JAJA DE NUESTRO QUERIDO DN ROBERTO YA SABEIS ESTOY PENSANDO HASTA HACER UN CLUB DE FANS JAJA ES COMO PACO DE LUCIA O HOLDSWORTH SU VIRTUOSISMO ES PRODIGIOSO VERTIGINOSO MARAVILLOSO PARA MI EL ARMA MAS PODEROSA QUE PODIA LLEGARME EN ESTOS TIEMPOS LLEGADOS ESTA SIENDO MAS EMOCIONANTE QUE SI HUBIESE DESCUBIERTO UN YACIMIENTO DE TRILOBITES DEL CAMBRICO Y POCO A POCO VAN SALIENDO UNA JOYAS QUE ME TIENEN EN EL EXTASIS JAJAJA SALUD PAZ AMOR ARMONIA Y EQUILIBRIO PARA TOD@S

Esperanza dijo...

Recuerdo una vez siendo mi hijo bien pequeño,de estar en el parque con otros niños de sus edad (3-4)años,y cerca de un árbol encontraron un hormiguero,me resultó curioso observar como un par de niños ponían pequeñas migas de sus bocadillitos en el hormiguero para darlas de comer,para ayudarlas,otro niño miraba el ir y venir de las hormigas sin intervenir,y un tercer niño que llegó y tal cual destrozó el hormiguero a patadas,arrancando los lloros de los otros críos,ya en la noche me puse a pensar sobre el asunto llegué a la conclusión de que no todos llegamos a este mundo físico con el mismo grado de evolución.
Es nuestra obligación y responsabilidad elevar consciencias,las propias y si se puede las ajenas,no podemos dejar de intentarlo,el camino es bien duro, para uno más que para otros,pero....ahí está el grado de implicación y compromiso que cada uno debe asumir,todo es como una espiral , como las octavas de un piano que se repiten,cada octava vibra más aguda,más alta que la anterior,pero no pierden su esencia,su naturaleza y aquello para lo que fue creado,cada nota que uno eleva cada peldaño que uno sube.....cuenta ,energía,frecuencia,vibración,tal cual la música la existencia misma.

Alejandro Arrabal Diaz dijo...

+1.

Gilgamesh el inmortal dijo...


Alejandro Arrabal Díaz-eleritzo espaider y 4+;
muchas gracias.


Águila Solitaria;
¡Hola hermano!! muchas gracias por tu generosidad, del viejo Mujica,,jeje un capo tiene unos discursos impresionantemente sabios, y de Don Rober..¡¡palabra mayor!!, *yacimiento de trilobites* ¡¡¡jajajaja!! sos tremendo amigo...me hacés reír siempre, y eso es impagable, ¡¡habría que hacer un libro con tus ocurrencias!!. Espero el calor haya aflojado un poco por ahí hermano, acá...ffffff...unos vientos que ni te cuento el Domingo, y un fresquete que hace temblar hasta a los pelos, empezamos con las mínimas bajo cero y máximas de 11...capitán hielo viene con todo y recién empieza. Abrazo grande.


Esperanza;
muchísimas gracias por ese relato, y tu conclusión final sobre el proceder de los distintos niños estaría perfectamente adecuada a lo que los Gnósticos decían, *tres clases de hombres-hílicos-psiquicos y pneumáticos*, los atados a la materia, los que asemejan a una consciencia animal y los espirituales, quizás hay algún tipo de *cálculo previo* antes de nacer, una especie de equilibrio administrativo, destinos prefijados en el que algunos serán irrecuperables hagan lo que hagan, otros serán recuperables y otros vienen para recuperar a los anteriores. Abrazo.

Águila Solitaria dijo...

http://paraisourbion.blogspot.com.es/2017/06/blues-for-changes-in-memori-of-roberto.html

Gilgamesh el inmortal dijo...


Águila Solitaria;
¡¡¡waooo!!! emocionante...el viejo estará brillando feliz..inmortal como los grandes. ¡gracias!!